Compañeros, primero que nada, quiero aprovechar este espacio para agradecer la enorme confianza que han depositado en mí y mi equipo de trabajo, así como en nuestras capacidades y en nuestra misión de velar por nuestros derechos y de proteger aquellos logros por los que hemos  luchado incansablemente.

Es por eso, compañeros, que fungir como su  Secretaria General es un honor y una labor a la que dedicare todo mi empeño y capacidad. Hoy más que nunca, no debemos olvidar que nuestro Sindicato tiene el propósito de brindar protección y seguridad a sus integrantes, pues se trata de una herramienta vital para salvaguardar nuestros derechos.

Velamos por la voz de aquellos que mantienen nuestra comunidad fuerte, por los que nos llenan de orgullo cada mañana, con su ardua labor y dedicación. Ponemos el bienestar de nuestros trabajadores, ante todo, y no dejaremos que sus derechos sean quebrantados de ninguna forma. Nuestros compañeros son nuestros hermanos y el Sindicato siempre será su familia. El mundo puede estar lleno de injusticias, pero el Sindicato siempre será un refugio para lo que es correcto.

Nada es más fuerte que un Sindicato que avanza en armonía, por un camino justo y transparente. Debemos compartir y respetar nuestra visión, así como nuestras ganas de esforzarnos día a día para avanzar juntos. Debemos luchar por los derechos de nuestros compañeros que algún día lucharan por los nuestros. Salvaguardar el bienestar de nuestra comunidad es nuestra vocación. No cabe duda de que cada día hay un nuevo desafío y esto nos empuja a no quedarnos estáticos. Mantenernos unidos hace la diferencia. Trabajemos  juntos por un Rosarito fuerte y honesto.